Lo primero que hay que tener en claro para no salir al ruedo desprevenidos es algo matemático y ya rotundamente establecido: la banca siempre puede ganarnos, al menos, 1 en 37 veces.
Pero las abultadas ganancias que recaudan las casas de juego tanto virtuales como tradicionales son provistas nada más y nada menos que por los jugadores que se dejan librados al azar, y a la posibilidad de que eventualmente los acompañe la buena suerte.
Si bien la buena suerte es una compañía siempre necesaria, hay así mismo estrategias y métodos matemáticos también comprobados, que pueden ayudarnos a ganarle a la banca. O al menos no hacerle tan fácil las cosas.
Uno de los más conocidos y seguros, es el sistema de doblaje de apuestas.
Pongamos por caso que hemos apostado 1 al color negro, y sale el color rojo. Procederemos a apostar nuevamente al color negro, pero esta vez apostaremos 2. Si nuevamente sale rojo, esta vez apostaremos 4 nuevamente al color negro, y así hasta ganar. Una vez que logramos recuperar todo, y hemos ganado el valor de la última postura, debemos volver a comenzar con el color contrario.
Como su nombre lo indica, este sistema básicamente consiste en apostar al doble cada vez que perdamos.
Los resultados de este método no son rápidos, pero sí finalmente efectivos. Sólo hay que tener paciencia. En números, las probabilidades que tiene de hacernos perder es nada más que 0,01. Basta simplemente con hacer la prueba.
La recomendación que siempre debes tener en cuenta, es que el secreto está también en apostar pequeñas cantidades. Las probabilidades indican que un mismo color puede salir hasta un promedio de 7 veces seguidas, aunque nunca tenemos la certeza y éstas pueden ser más; con lo cual, siempre debemos contar con las fichas o el dinero necesarios para doblar todas las veces que la situación lo requiera.
Imagina que si comienzas apostando una gran cantidad, luego puede resultar muy pesado respaldar los doblajes. Y si no mantienes la continuidad y el hilo de la estrategia se corta, pierdes todo sin posibilidad alguna de volver a recuperarlo, a no ser que vuelvas a empezar otra vez, pero en esta oportunidad en negativo. Por eso, siempre es mejor un jugador perseverante que uno ansioso e impulsivo. Con paciencia y disciplina obtendrás mejores resultados. Haz la prueba.


